Un estado de resultados para cada pregunta.
Del ERP del cliente a la decisión: el dato sale de su sistema, se vuelve resultado consolidado y llega con la lectura de analista lista.
De su ERP a la decisión. Sin redigitación.
“El resultado de las 29 tiendas cerró el día en que cerró contabilidad. Nadie abrió una planilla.”
Origen. El agente — tecnología nuestra, instalada en su servidor — lee el ERP o DMS en el origen, solo lectura. Nada cambia en su sistema.
Validación. Cada lote se verifica por partida doble: lo que no cuadra no entra — y queda registrado por qué.
Clasificación. Los asientos caen en el plan de cuentas del grupo, tienda por tienda, marca por marca — todas las empresas hablando el mismo idioma.
Resultado vivo. Cerrado junto con contabilidad. Cada línea trae análisis vertical y horizontal, el desvío contra el presupuesto y su benchmark — y abre hasta el asiento.
Análisis. La IA cruza el resultado cerrado con presupuesto y metas, señala el desvío que importa y sugiere el siguiente paso — listo para volverse plan de acción.
El EBITDA cerró en 3,1% — bajo la meta de 4,0% y el promedio del sector. La causa está en el margen bruto de vehículos nuevos: cayó de 5,8% a 4,6%, con descuento medio de 3,4% sobre la lista en Loja Centro y Loja Litoral. Sugerencia: exigir aprobación del gerente para cualquier descuento sobre 2,5%.
El cierre se vuelve proceso — no una carrera
Cada período abre con el cronograma del grupo: tareas por tienda, con dueño y plazo. Los bloqueos aparecen antes de volverse atraso — y el resultado solo cierra cuando el tablero queda en cero.
Sus metas y el mercado, lado a lado
Cada organización define sus metas — por región, bandera o categoría — y la celda General vale como estándar donde no hay meta específica. En el análisis, la IA considera las dos reglas: su meta y el promedio del sector.